25 años han tenido que pasar para que Bilbao se vuelva a vestir de gala. Sus calles, sus edificios y toda su gente parecen tener solo dos colores en la cabeza, el rojo y el blanco. Acercarse a Bilbao y a toda la periferia vizcaína actualmente es como visitar el mundo de Wally, se acuerdan de ¿Dónde está Wally?, pues si quieren encontrarlo y multiplicado por más de uno lo mejor es que se acerquen a la capital vasca porque todo el mundo lleva encima algo rojiblanco, mirar a los edificios es ver banderas del club bilbaíno, entrar en un bar y no oír hablar del Athletic y de la final es casi imposible. La marea rojiblanca ha llegado hasta fuera del País Vasco y en las diferentes ciudades españolas se pueden observar banderas y gente con la camiseta de este histórico club.

Esta final es algo mas que un partido, es lo que muchos aficionados llevaban esperando años, sabemos como es la afición de este equipo. Muchos jugadores de otros equipos han dicho al pisar San Mamés que la afición es un espectáculo, son incansables y que meten mucha presión a los contrarios.
La afición va a ser uno de los grandes alicientes de la final, ¿cuánta gente acudirá a Valencia?, con o sin entrada y, ¿cuántos se reunirán en la capital Vizcaína para apoyar a su equipo?
Se trata de un acontecimiento histórico que puede provocar que la gabarra vuelva a recorrer la ría bilbaina rodeada del calor de todo su público que seguramente no los dejarán solos ni un instante.
El 13 de mayo se disputará el gran partido que enfrentará al club vasco frente al catalán en la final de la Copa del Rey. Se esperan abucheos al himno español por parte de las dos aficiones, pero, a pesar de ello, esperemos ver un buen partido, unas aficiones respestuosos las unas con las otras, y, en definitiva una fiesta que en Bilbao llevan esperando desde que eliminaron al Sevilla en semifinales y que en Barcelona esperan que sea el primer paso de cara a conseguir el gran ansiado triplete, Liga, Copa y Champions.

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